Alimentación

Desmontando el mito de la GRASA

Después de meternos con el azúcar hace unos días, vamos ahora con otro de los grandes mitos en la alimentación: las grasas. Hace unos años, era muy común pensar que si se quería adelgazar, lo mejor era evitar las grasas. También las grasas eran las principales culpables de causar colesterol o un alto nivel de triglicéridos, pero estas creencias, además que en el saber popular ya dejan de estar tan arraigadas, no son ciertas en absoluto.

Nos ha parecido interesante presentaros las dudas que comúnmente asaltan a la gente, con su correspondiente explicación:

P: ¿Es cierto que para perder peso y proteger mi corazón debo reducir las grasas en mi dieta?

R: No, no es cierto. Muchos tipos de grasas son malas, pero otras muchas son buenas. Hay que saber diferenciar entre la grasa buena y la grasa mala.

Las peores grasas de todas son las producidas de forma no-natural: transgénicas, hidrogenadas o aceites vegetales parcialmente hidrogenados, como el popular aceite de palma, que ha estado en las noticias últimamente.

Se utilizan para dar mayor vida útil a los alimentos. Al no ser naturales, su digestión es muy difícil, debilitan la protección natural de tus células y provocan inflamación, una respuesta natural del sistema inmunológico para defenderse de infecciones, por tanto una respuesta saludable, pero que no puede convertirse en un estado crónico, pues te hace más vulnerable a enfermedades muy serias en el corazón, diabetes e incluso cáncer.

Las grasas de animales criados en granjas tampoco son muy sanas, pues la alimentación de los animales criados en cautividad de forma masiva está muy lejos de lo que deberían comer para desarrollarse y crecer de forma natural. Además, sus piensos llevan antibióticos y otras sustancias tóxicas propias de un ambiente industrial. Si quieres grasas animales saludables, lo más seguro es comer carne de animales criados en libertad y que se alimenten de pasto.

P: Entonces, ¿son solo buenas las grasas vegetales?

R: No del todo, hay muchas grasas vegetales que tampoco son saludables.

Hay una lista grande de aceites y grasas vegetales que son malísimas, y que incluso no son ni siquiera vegetales, sino industriales, pues para que puedan ser digeridas por nuestro organismo han tenido que ser antes procesadas. Se “fabrican” a partir de cereales que han sido modificados genéticamente. y desequilibran la relación de Omega 3 y Omega 6 en tu organismo. Son inestables, por lo que tienen a provocar inflamación y han sido refinadas a altas temperaturas, se han oxidado y desestabilizado, y por esto la inflamación que provocan es mayor.

Aceites como los de palma, colza, maíz, girasol, semilla de algodón, cártamo, salvado de arroz y aceite de soja, ¡son los principales que deberías evitar!

P.Entonces, ¿debo cortar de raíz con cualquier tipo de grasa o aceite?

R: ¡No! Las grasas buenas son estupendas para tu organismo, y meterlas en tu dieta será bueno para tu salud incluso si quieres perder peso.

Nuestro cerebro (60%) y las paredes protectoras de nuestras células son mayoritariamente grasa, por lo que necesitamos esas grasas buenas.

Muchos vegetales están llenos de vitaminas que disueltas en grasa son fácilmente digeribles, y que solo acompañadas con esa grasa salen o se digieren, como por ejemplo la vitamina A, D E y K.

Grasas VEGETALES buenas: aceitunas (aceite de oliva virgen extra), aguacate, coco, nueces, semillas de chia.

Grasas ANIMALES buenas: aceite de pescado, peces de agua fría (salmón, anchoas, sardinas, etc.), animales criados en libertad o alimentados con forraje, yema de huevo de gallinas criadas en libertad y con alimentación natural, mantequilla y queso de leche de animales criados en libertad o con forraje (especialmente cabra y oveja).

P: ¡Pero ahí hay grasas saturadas que contienen colesterol!

R: Ay, ¡es que el colesterol en sí es un mito!

Aunque el colesterol es un tema que debe tratarse en profundidad en un artículo específico, de forma breve puede exponerse lo siguiente:

El colesterol no solo es necesario para el organismo, sino que en sí mismo no es la causa de enfermedades cardiovasculares u otras enfermedades.

No hay estudios científicos que demuestren una relación directa entre el consumo de grasas saturadas y el nivel de colesterol. Además, el colesterol y los triglicéridos se multiplican normalmente por el consumo de féculas y dulces.

En los últimos años, como podemos ver en este artículo de Harvard son muchos los estudios que prueban que una alimentación basada en grasas y proteínas es más saludable que las que se basan en hidratos.

Si tienes dudas o necesitas alguna aclaración, estamos disponibles para ofrecerte nuestra ayuda, como coaches de salud que somos, sobre cómo mejorar tu dieta con cambios sencillos pero con efectos drásticos y duraderos en tu salud, como añadir más grasas saludables a tu dieta o reducir el consumo de hidratos.

Encontrarás más consejos útiles en otros artículos de nuestro blog, o en nuestra Newsletter a la que puedes suscribirte dejándonos tu email.

¡Y una genial manera de empezar a cuidarse es bebiendo nuestros zumos! 🙂

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *