Dietas

La dieta de Okinawa. ¿Por qué viven tanto y tan bien?

Dejad que os empiece contando una historia. En Okinawa, una isla de Japón, hay una tradición que es juntar a grupos de personas de la misma edad en lo que se conoce como moais, un grupo de apoyo que se forma cuando todavía se es un niño y que acompañará a cada una de esas personas de por vida. Literalmente, significa “reunirse con un propósito común”.

Tomi Oshiro nació en 1914, se integró en un moai, tuvo su adolescencia en los años 20, se casó felizmente según la tradición de la isla y tuvo hijos. Su marido, como correspondía a alguien de su edad y en la situación que se vivía en Japón (y en casi todo el mundo occidental) estaba alistado en el ejército y tuvo que combatir en la batalla de Okinawa. Por unos días, pues los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki provocaron la rendición inmediata de Japón, el hombre de Tomi tuvo que participar en la batalla de Okinawa, donde perdió la vida. Un suceso tremendamente doloroso para Tomi, perder a tu compañero vital a los 41 años de edad…

Tomi, fiel a la tradición de Okinawa, y como cualquier persona habría hecho, siguió adelante con su vida, centrada en criar a sus hijos, labrar los campos de su vivienda y… también contó con el apoyo de aquellas amigas que había conocido de pequeñas, y que eran sus inseparables compañeras de vida, en esas reuniones que hacían todas las semanas, donde hablaban de temas profundos, a veces, como cuál era el propósito de sus vidas, y otras simplemente se reían jugando a cartas o recordando anécdotas de pequeñas.

Soledad es tener tres o menos amigos a los que puedes llamar en un mal día y la esperanza de vida de una persona que se siente solitaria es de 8 años menos. Hoy en día, el 20% de los americanos y el 15% de los europeos están dentro de esta definición… La soledad es tan mala como ser fumador.

Un salto a hoy. Tomi, que sigue perteneciendo a su moai, con el que ha estado junta durante ¡97 años!, queda todas las noches con sus amigas, beben sake, cotillean sobre la gente de su pueblo y discuten sobre quién gustaba a ese chico guapo en 1939.

¿Qué hace que Okinawa, una pequeña isla, tenga una de las mayores cantidades de personas centenarias del mundo?

Sin duda, un aspecto importante es ese sentimiento de pertenencia a la comunidad, de saberte respaldado por tu moai, por gente con la que has crecido y que te ha apoyado siempre.

Otra, es tener un Ikigai, un propósito en la vida. El de esta persona, por ejemplo, es enseñar karate a las generaciones futuras. Tiene 97 años.

O esta otra persona, de 102, que dice que poder sostener en brazos a su tatataranieta es como estar en el cielo.

Dos aspectos también relevantes son la alimentación y el ejercicio. Las personas de Okinawa caminan a diario. En Okinawa, no hay una palabra para jubilación, la gente no considera que deba dejar de hacer nada a ninguna edad, quizá porque todas hacen cosas que les gustan, pero el caso es que cuando llegan a una edad avanzada, no se quedan en casa viendo la tele, sino que siguen yendo a sus campos a cultivar o dan paseos diarios para hacer la compra, hablar con sus amigos o simplemente disfrutar del día. Si su pasión es la pesca, van a pescar ¡aunque tengan más de 90 años!

La dieta de Okinawa es muy básica. Enfatiza una alimentación rica en verduras amarillas, naranjas y verdes. A pesar de estar en Japón, donde el arroz lo domina casi todo, ellos prefieren el ñame púrpura (una especie de boniato). Carne, leche y pescado se consumen en pequeñas cantidades, pero sí que toman legumbres y soja.

Su dieta es bastante baja en azúcar y granos. Los ryukyuanos consumen un 30% menos de azúcar y un 15% menos granos que el resto de sus compatriotas japoneses. Ni que decir tiene que estas diferencias son muchísimo mayores con Estados Unidos o Europa.

Además, siguen la regla del Hara Hachi Bu, basado en una enseñanza de Confucio que les recuerda que deben parar de comer cuando se sienten llenos al 80%. Comer con atención y lentamente les sirve para ser conscientes de qué y cómo consumen su comida y les da tiempo a su estómago de mandar las señales necesarias para indicar que están saciados, antes de seguir comiendo.

Así que ya sabéis, si queréis tener una vida longeva, coger parte de las enseñanzas de esta mágica isla de la longevidad seguro que os ayudará. Una alimentación sana, un grupo de amigos en los que te puedas apoyar, un propósito en la vida y una vida activa, es todo lo que necesitas para mejorar tu salud y aumentar tu longevidad.

Y recuerda que si tienes dudas o necesitas alguna aclaración, estamos disponibles para ofrecerte nuestra ayuda, como coaches de salud que somos, sobre cómo implementar en tu vida una dieta similar a la de la gente de Okinawa o cómo cambiar esos hábitos que actualmente no son saludables por otros que te aporten energía y felicidad.

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